Sobre el mundo laboral
Hoy han despedido a mi jefa. A nadie le caía bien y era imposible trabajar con ella en equipo. La verdad es que a mí tampoco me caía demasiado bien, además tener en frente a una persona que esta tooodo el día quejándose y hablando sola me ponía un poquito nerviosa. Cada vez subía más la música y ya se quejaron los de la sala de al lado, así que al final decía todo el rato que sí con la cabeza y sonreía a veces. Una vez me estaba contando que a su madre la habían tenido que ingresar porque tiene alzheimer y asentí y sonreí. Pensé que me iba a despedir ella a mí… Pero me da algo de pena.
Yo me cambié de departamento hace menos de un mes, y en mi anterior departamento mi jefe directo me tiraba los tejos. Es un tío de 32 años, casado y con una niña de 1 año y medio. Abrid los ojos, chicas, ¡todos son iguales! El caso es que cuando ya estaba en mi departamento nuevo me di cuenta de que a mi antiguo jefe directo le empezaban a dar tareas de mi jefa nueva. Y dije, para mí, “this is it, le van a mover a mi departamento y le van a hacer mi jefe, y encima seguro que lo ha pedido él!” Y empecé a pensar que quizá no era tan malo, que si lo llevaba bien quizá podría pedirle librar algún viernes más por la tarde, uno o dos días más de vacaciones, una subida de sueldo…
Todo fuera que me dijera a todo que sí, y como dice mi amiga E., luego se la sacara, me la pusiera encima de la mesa y me dijera: ¡Ala, empieza! Bueno, cuando yo sea jefa le echaré a él.
Qué horror, que blog más cerdo me ha quedado hoy.



